El metal en estado puro aporta solidez, pero son las pátinas químicas aceleradas y los acabados oxidados artesanalmente los que confieren alma, profundidad y un carácter histórico a revestimientos y piezas de autor.
1. El Arte de la Pátina Química Acelerada
A diferencia de los recubrimientos sintéticos que simulan el metal, el trabajo de oxidación sobre lámina de Latón C26000 o Bronce C93200 real crea una reacción orgánica directa en la superficie del metal. Aplicando formulaciones base sulfuro de potasio o ácidos orgánicos con antorcha térmica, se logran matices que van desde el marrón chocolate hasta azules envejecidos y negros profundos.
2. Sellado y Estabilización con Barnices Poliuretánicos Matte
Una vez alcanzado el tono de pátina deseado por el arquitecto, la reacción debe detenerse y sellarse completamente para evitar que la oxidación continúe con el oxígeno ambiental o el contacto de manos. Aplicamos sistemas de laca acrílica o barniz poliuretánico micro-poroso ultra-mate con filtros UV que conservan la textura sutil del metal sin generar reflejos plastificados artificiales.